1# Existen diferentes tipos de salidas y aun no las sabemos todas.
Casi todos los que estudiamos arquitectura salimos con una única idea en la cabeza:
PROYECTAR.
Ya sea proyectar casas, ciudades, espacios interiores, eventos… y es que es indiscutible que el perfil de proyectista lo llevamos en las venas y es el que más nos seduce.
Sin embargo hay demasiada oferta de proyectistas para tan poca demanda y es aquí donde debemos dirigir la mirada a todas las opciones reales que nos brinda el ser arquitecto.
La buena noticia es que aún no hemos explotado la mayoría de ellas, y están ahí esperando a que nos lancemos.
Si no se te ocurren muchas te invito a que descubras el pdf gratuito de 101 salidas profesionales para arquitectos.
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2#La arquitectura lo abarca todo.
Los arquitectos, ya incluso desde nuestros primeros años de formación, aprendemos la importancia de observarlo todo.
Esa mirada crítica nos ha enseñado que la arquitectura está más allá del simple diseño de una casa o edificio.
Apreciar el espacio y cómo se vive es como un sexto sentido para nosotros. ¿O tu no eres capaz de ver los espacios transformados sin haber empezado a levantar el primer muro?
Pero además nos enseñan a mirar las cosas de forma curiosa.
Y esa capacidad es la que nos abre un mundo de opciones, cosas y situaciones.
3# Puedes dejar tu legado.
Que levante la mano el que no se haya alegrado pensando que sus obras perdurarán más allá de su vida.
Sí, yo también pensé en ello cuando comenzaba la carrera.
Es algo intrínseco en el ser humano el querer aportar algo a la sociedad y dejar un legado, y eso los arquitectos lo tenemos más fácil de conseguir.
La arquitectura hace eso, pero además a través de ella además puede contar muchas cosas. Y eso es lo más potente de todo.
Si desde pequeñitos estudiamos historia de la arquitectura, ¿qué contarán de nuestra época en unas décadas o siglos?
Es un camino para reflexionar, pensando en cómo que recuerden al colectivo de arquitectos de nuestra època.
4#Estudiar arquitectura te otorga un curso completo en handmade.
Personalmente nunca se me dio especialmente bien hacer maquetas. Dame pegamento y echa a correr.
Aun así puedo afirmar que soy más mañosa que la media de la población. Increíble, sí , pero seguro que a ti también te pasa,
Y es que todas esas horas invertidas en buscar materiales, pensar en cómo ejecutar las cosas y pasar a la acción nos dan un máster en handmade.
¿ Tú no tocas furtivamente las cosas para saber qué textura tienen? A veces, me siento un poco loquilla…pero me digo que es deformación profesional.
5# Cada proyecto es una oportunidad única.
No hay proyecto pequeño, ni poco interesante.
Todo trabajo se puede convertir en un proyecto excepcional o en esa oportunidad que estás buscando para demostrar lo que vales y descubrir lo que te gusta.
Piénsalo, es increíble que podamos trabajar desde la ciudad al tirador de una puerta.
Si entre ambas cosas, con todo lo que existe en el medio no encuentras tu oportunidad es que sencillamente no has buscado bien.
O puede que, en tu caso, tengas que apuntar más lejos…
6# Aportamos soluciones a las necesidades de la sociedad.
La profesión de arquitecto, a diferencia de otras, es una de las que más cambios provocan en la sociedad.
No debemos olvidar que, en la actualidad, nos están demandando más que nunca que nuestras propuestas, no sólo beneficien a un cliente, sino que de alguna forma directa o indirecta aporten soluciones a la sociedad actual y futura.
Ese es un super reto, que nos debería lanzar todas las mañanas de la cama al trabajo.
Porque el beneficio que podemos aportar puede estar relacionado con múltiples puntos como son el progreso, la tecnología, el bienestar, la cultura, la evolución y el paso del tiempo.
7# Viajar es parte importante de nuestra formación.

Tenemos la excusa perfecta para VIAJAR.
El arquitecto tiene que viajar, y tiene que hacerlo toda la vida:
- Cuando estás estudiando, para ver qué hicieron los maestros.
- Ya trabajas, para ver cómo lo están haciendo tus colegas.
Cuando la arquitectura la vemos in situ, nunca es exactamente como nos la habíamos imaginado.
Y si no, decidme todos aquellos que hayan ido a ver el Guggenheim de Bilbao. Seguramente las condiciones geométricas y topológicas sí responden a lo que uno tenía previsto, pero hay miles de detalles y sensaciones que no hay forma de describir, y que es necesario experimentar en persona.
8# Nos hace ser creativos y eso provoca que sea un trabajo adictivo.
La creatividad nos ayuda a encontrar nuestro potencial en el trabajo.
Además es un poderoso factor de motivación.
Logra que la gente se interese por lo que estás haciendo y te da la posibilidad de alcanzar lo que te has propuesto, de hacer la vida más divertida y más interesante.
En el mundo en el que vivimos hoy, el que no es creativo, pierde, así que alégrate de que llevamos años potenciando nuestra creatividad
9# Te activa, ya continuamente debemos aprender algo nuevo.
Las novedades en materiales, tecnología, tendencias e incluso normativa no nos dan un minuto de tregua, pero eso es algo positivo.
Está comprobado clínicamente que las personas que permanecen activas física e intelectualmente tienen mayor calidad de vida, son más independientes, tienen más iniciativa y se relacionan mejor. Así que esto que llevamos ganado.
10# Porque es simplemente genial.
Hemos estudiado una de las carreras más bonitas que existen.
Y consiguiendo acabarla ya hemos demostrado que tenemos una capacidad para conseguir todo lo que nos propongamos.
Y tú, ¿estás feliz de haber estudiado arquitectura?
